La última noche fue imposible dormir. El calor, los mosquitos, el chaparrón, el leve va y ven de la casa de José y María Luisa y la promesa que a las 04:00am el transporte colectivo de Pepe vendría por nosotros, eran demasiadas emociones como para pegar un ojo. Exitados y confundidos veíamos pasar el tiempo…
